3 oraciones a la virgen de Guadalupe por los hijos

El relato más antiguo de las apariciones de la Virgen María al indio Juan Diego, en la colina del Tepeyac, es el llamado Nican Mopohua , escrito en náhuatl a mediados de siglo. XVI El autor, contemporáneo de los acontecimientos, reproduce los diálogos coloquiales típicos, repetidos y amorosos, que Nuestra Señora mantiene con el vidente. Es una conversación confiada de un hombre simple con su madre.

La historia comienza en diciembre de 1531. En esa ocasión, dice Nican Mopohua, diez años después de la conquista de la ciudad de México, la guerra terminó y la gente vivió en paz, y así la fe comenzó a consolidarse, El conocimiento del Dios verdadero, la razón de la vida del hombre. La evangelización avanzaba a un ritmo rápido. Aquellos ritos macabros que los buenos nativos se vieron obligados a soportar, como un yugo pesado, parecían distantes, para satisfacer a sus ídolos, sedientos de sangre.

La liberación del mal y el error, que los sacramentos y la doctrina de Jesucristo habían traído, cayó como un bálsamo en los corazones de ese pueblo, y la gracia produjo el maravilloso milagro de la conversión. Solo diez años después de la llegada de la fe en el antiguo reino azteca, Dios quería demostrar que colocó la evangelización del nuevo continente bajo el manto de la Mediatriz de todas las gracias, su Santísima Madre.

Oración milagrosa a la Virgen de Guadalupe por la familia y los hijos




¡Oh Virgen Santa! Te pido que escuches mi oración que te dirigimos en esta ocasión y que puedas presentarla ante Jesús, tu hijo.
Da la justicia, la paz y la prosperidad a nuestro pueblo. Queremos ser fieles tuyos, de Jesucristo y de nuestro Iglesia.
Virgen Guadalupe, te pedimos que bendigas a nuestra familia y a nuestros hijos.
Te pedimos que tengas compasión de nosotros y que nos puedas guiar hacia tu hijo. Así, que puedas librarnos de todo mal, llevando la paz y la alegría a nuestras vidas.

Amén.




Oración a Nuestra Señor de Guadalupe por los hijos

Gracias Virgen, gracias por mis hijos y por sus preciosas vidas te pido que los protejas de todo mal, que tu seas su guía y su escudo, para que puedan ser liberados de todo peligro, para que se alejen de todas las personas malintencionadas y de las personas que tienen una mala reputación.

Virgen de Guadalupe, te pido que tus ángeles puedan cuidar de mí y de mis hijos, que los protejan de todo virus y de toda enfermedad, que haya una barrera protectora a donde sea que vayan, que sean bendecidos y que estén cubiertos por la sangre que se derramo en la cruz.

Virgen de los Santos, que mis hijos te busquen para que siempre hagan o correcto, para que sus pies no los lleven a malos lugares, para que guardes su mente de la necesidad de todo mal, de la pornografía, de las mentiras y de la falsedad.

Gracias Virgen, por amar a nuestros hijos y por escuchar mi oración. Con todo mi corazón, te alabo y te bendigo.

Amén.



Oración corta a la virgen de Guadalupe para abrir camino a los hijos

Inmaculado Corazón de María de Guadalupe, Corazón de mi Madre, Nuestra Señora de Guadalupe, me uno a tu pureza, tu santidad, tu celo y tu amor, con todos mis pensamientos, palabras, actos y sufrimientos en este día, para que no haya nada en mí, para que puedas abrir camino en mi familia y mis hijos. Eso no se convierte en ti, un placer para Jesús, una ganancia para las almas y un acto de reparación por las ofensas contra tu Corazón.

Amen.



El resultado de la historia es bien conocido: el prodigio de las rosas en flor en la cima de la colina, que fueron colocadas por la Virgen en la portada de Juan Diego, y llevadas a Frei Juan de Zumárraga como evidencia de las apariciones, y cómo, al abrir a Juan Diego a su En una cubierta áspera, apareció una imagen maravillosa, no pintada por la mano de un hombre, que aún hoy se conserva y venera.

El tío de Juan Diego fue sanado y vio a la Santísima Virgen que le pidió que fuera también al obispo para contarle lo que había visto y cuán maravillosamente lo había curado; y como su imagen bendecida, la Siempre Virgen Santa María de Guadalupe, debería llamarse.

Juan Diego vivió hasta los setenta y cuatro años, después de haber vivido durante unos tres brillos junto a la primera capilla construida para adorar a Santa María de Guadalupe. Murió en 1548, al igual que el obispo Frei Juan de Zumárraga. Su canonización tuvo lugar el 31 de julio de 2002.

En poco tiempo, la devoción a la Virgen de Guadalupe se extendió prodigiosamente. Su solidez entre el pueblo mexicano es un fenómeno que no se puede comparar fácilmente; su imagen se puede ver en todas partes, y millones de peregrinos que vienen con una fe maravillosa para colocar sus intenciones al pie de la imagen milagrosa en su Villa de México son contados por millones. En todo Estados Unidos y en muchas otras naciones del mundo, alguien que invoca fervientemente a Aquel que, en ningún otro caso privilegiado, ha dejado su retrato como prueba de su amor.



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