Oración al SEÑOR MÍO Jesucristo, nuestro Dios

Esta es una oración al Señor Mío Jesucristo, Dios Mío, único hombre verdadero, padre dulcísimo, es de arrepentimiento, tiene el objetivo de enmendarnos, de poder acercarnos a nuestro Padre para que pueda perdonar nuestras ofensas.

Por medio de esta oración, podemos manifestar el dolor y el pesar que sentimos por nuestros pecados, así como la intención que tenemos de querer mejorar y dejar de ser pecadores.

Acercarnos más a nuestro señor, siempre con fe y con mucha humildad, con el objetivo de que pueda perdonar nuestros pecados, es una actitud del cristianismo. Sin embargo, al recitar esta oración no estarás eximido del sacramento de la confesión, a no ser que en realidad sea completamente imposible hacerlo.

Oración al Señor mío Jesucristo, versión completa




Jesucristo, nuestro amado Señor,
Hombre y un verdadero Dios, Padre, Redentor y Creador,
tú eres y siempre serás por sobre todas las cosas,
al haberte ofendido mi corazón se ha dañado,
por eso prometo nunca más pecar,
mantenerme lejos de todas aquellas acciones que te puedan ofender,
alejame de todas las situaciones ofensivas,
permíteme cumplir con mi penitencia.

Señor, ofrezco mis trabajos, mis obras y mi vida,
para la satisfacción de mis pecados, y también te suplico que confíes en mi tu bondad y tu gran misericordia,
que me perdones, por los méritos de tu pasión y tu muerte,
para que me pueda enmendar y preservar a tu servicio y en tu amor hasta el final de mi vida.

Amén.




Oración corta a nuestro Señor Jesucristo

Anteriormente compartimos a versión larga, pero también hay una versión simple o versión corta, que es mucho más fácil de recordar:

Jesucristo, mi Señor,
tú que eres el dueño de mi corazón,
te pido que perdones todos mis pecados,
tú y sabes muy bien cuales son.

Todos mis pecados te los confieso,
con contrición y con u gran dolor;
escucha mi penitencia,
mira dentro de mi corazón,
pues puedes verlo traspasado,
por favor dame la absolución.



Al ser un hombre, su mamá hizo que confesara, pero al examinar que fue el confesor, le dijo a su madre que no podía confesarlo por ser simple e ignorante.

Tanto el hijo como la madre comenzaron a llorar muy amargamente al ver el segundo siendo excluido del Santo Sacramento de la Eucaristía.

Mientras que el sacerdote está revestido para la misa, se vio un letrero sobre el altar, el cual desapareció luego de haber sido leído. Este letrero decía:

Absuelve la penitencia, yo he sido el confesor todas las noches




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