Oración «Poderosa» a SAN JORGE para abrir caminos

El 23 de abril se celebra el día del santo del patrón de Inglaterra, San Jorge. A los escolares ingleses siempre se les enseña que fue un caballero que mató dragones, pero ¿hay algo más en la figura histórica?

¿Quien fue y por qué se rezan oraciones a San Jorge?

Según la leyenda, San Jorge era un soldado romano nacido en lo que hoy es la Turquía moderna en torno a 280 DC y murió alrededor de 303. Se sabe muy poco sobre sus primeros años de vida, pero se cree que nació en una familia noble cristiana rica. Desde que se lo ha reconocido como santo, ha conseguido millones de fieles que rezan día a día pidiendo abrir caminos en su vida, dada la habilidad que San Jorge a mostrado en su vida para destrabar caminos cerrados.

Oración a San Jorge para abrir caminos




San Jorge, tú que eres un gran guerrero,
que pudiste defender a la princesa de la Capadoncia,
al derrotar usando tu lanza al poderoso dragón,
te pido de forma humilde que vengas en mi ayuda
y me protejas de las acechanzas de los demonios,
de los peligros, las aflicciones y las dificultades.

Te pido que me cobijes bajo tu manto, gran guerrero,
ocultame de mis enemigos,
de aquellos que me persiguen y que me envidian,
de hechizos, maleficios y magias.

Si me proteges con tu gran manto
podré caminar por la tierra y los mares,
de día y de noche, mes a mes y año tras año,
mis enemigos no podrán encontrarme,
no podrán escucharme ni perseguirme.

Cuando esté bajo tu protección no podre caer,
no sangraré y tampoco me caeré.

De la misma forma que nuestro Señor; Nuestro salvador
que estuvo nueves meses protegido
en el vientre de María,
así yo espero estar protegido por ti,
teniéndote a mi lado
con tu escudo y tu lanza.

Amén.




Cuando creció se convirtió en soldado y se unió al séquito del emperador Diocleciano.

En 303 Diocleciano, como parte de una ofensiva contra la creciente influencia de la comunidad cristiana, ordenó que todos los soldados cristianos en el ejército fueran expulsados ​​y todos los soldados romanos fueran obligados a hacer el tradicional sacrificio pagano.

San Jorge se negó y denunció el edicto frente a sus compañeros soldados, declarando que era cristiano. Diocleciano inicialmente trató de convertirlo con ofertas de riqueza y tierra, pero cuando se negó fue decapitado el 23 de abril de 303.




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